La de Tucumán, es una democracia de muy baja calidad institucional. Acaso esta aseveración carezca de atractivo para los cientos de miles de tucumanos auxiliados por los planes sociales, por los programas gubernamentales que estimulan negocios agrarios e industriales, y por los contratos en el Estado que los protegen del desempleo en el mercado profesional. Es una política que cruza transversalmente la sociedad y cosecha réditos electorales, pero que no amnistía el déficit.
Lo que sucedió en los últimos siete días, ratifica plenamente la calificación degradada. El prestigioso politólogo italiano Giovanni Sartori definió que la igualdad del punto de partida define a la democracia. Esto significa que las reglas deben ser previsibles y garantizar la transparencia de los procedimientos. Hace una semana, en esta columna, se citó a Sartori, a propósito de una resolución de la Junta Electoral Provincial (JEP) que contradecía la Constitución de 2006.
La JEP, ante un escrito de dos partidos acoplados al alperovichismo, que requerían que se los autorizara a incorporar el cuerpo de legisladores a sus boletas, aceptó el abrochado o pegado. Así, los partidos municipales de signo oficialista podían sumar votos no sólo para el intendente y para la dupla José Alperovich-Juan Luis Manzur, sino también para los postulantes a legisladores. De ese modo, llenaban el cuadrado vacante en la boleta que había oficializado el organismo administrativo que regula el proceso electoral.
Antonio Estofán (presidente de la Corte Suprema de Justicia), Luis De Mitri (ministro fiscal del alto tribunal) y Mabel Concha de Llorens Dip (legisladora del oficialista Frente para la Victoria) pusieron sus firmas en la resolución, que indignó a la oposición. A esta le quedaba poco tiempo para reaccionar, debido al paréntesis que impuso el feriado del lunes último.
Sorpresa de viernes
El Acuerdo Cívico y Social no se cruzó de brazos y acudió con una acción de amparo ante el fuero contencioso administrativo, en cuya sala III se tramitó el expediente. Nadie pensaba -mucho menos en el entorno del gobernador- que la artimaña iba a ser fulminada por la Justicia. Antes bien, la suponían aliada incondicional. Si la re-reelección salió validada por la Corte, por qué no ocurriría lo mismo con los votos abrochados o pegados. Detrás de esa lógica se esconde el principio político del que puede lo más, puede lo menos. Durante la semana pasada, no cesaron de trabajar los abrochadores y las imprentas para acomodar los votos a la flamante resolución.
Sin embargo, los jueces Salvador Ruiz y Ebe López Piossek admitieron la acción planteada por lacoalición opositora. El constituyente sólo ha previsto que los partidos políticos, frentes o alianzas (el llamado "acople") puedan apoyar un candidato a gobernador, a vicegobernador y/o a intendente, mediante el previo acuerdo escrito de los partidos, frentes o alianzas, destacaron los jueces. La constitucionalidad del acople por el pegado del cuerpo de legisladores a la boleta de los partidos municipales se desplomó estrepitosamente.
En cuanto a la incorporación de la categoría de legisladores a la boleta de los partidos municipales, debe considerarseobjeto extrañoa los finesprevistos por el Código Electoral Nacional, explicitaron los jueces.
Descartaron, así, que la JEP pudiera modificar la normativa nacional. Estofán volvió a la carga y la sala III insistió en que debe primar la transparencia y la observancia de reglas claras durante todo el proceso. Ratificó ayer el criterio del viernes, al repetir que el voto debe ser tenido por nulo, cuando se incorpore un elemento extraño a la boleta.
En mala posición
Tras las decisiones de la sala III del fuero contencioso administrativo, Estofán y De Mitri salieron magullados, por refrendar resoluciones que violaban la Constitución de 2006. Ellos, desde distintas funciones, son los intérpretes últimos de esa ley suprema y defensores de su vigencia, Su posición dista de ser cómoda. La Junta Electoral Provincial perdió margen de maniobra, decían algunos.
En realidad, la idea defenestrada por la Justicia tendía a favorecer a los postulantes a legisladores oficialistas por la sección oeste, que habían multiplicado los acoples municipales y descuidado su propio frente. Al senador Sergio Mansilla y a los legisladores Roque Alvarez y Sisto Terán se les asigna la autoría, desde las sombras del proyecto frustrado. De resultas de eso, el foco opositor se concentrará en las acciones de la Junta Electoral Provincial.
¿Por qué la Casa de Gobierno consintió ese intempestivo intento de cambiar las reglas? Por exceso de soberbia, entienden algunos oficialistas. En nada peligra el triunfo de la dupla Alperovich-Manzur en la elección de hoy, pero sí tal vez tambalee la composición deseada de la próxima Legislatura.
Las malas noticias del mundo judicial cargaron de electricidad el microclima que se vivió en la residencia privada del gobernador. El traspié había sido duro. A Osvaldo Jaldo, candidato estrella de la lista oficialista por el Este, la boleta pegada o abrochada no le adicionaba más fortaleza que la que ya tenía. En otras palabras, los barones del Oeste asomaban como los principales favorecidos de la maniobra.
Pero el cuadro se revirtió. Las resoluciones judiciales hasta dejaron sin votos válidos a algunos acoples en esa sección electoral. Mansilla fue el blanco de las quejas, según se decía anoche en el Sur de la provincia. El partido Todos por Tucumán, que inspira el ministro Edmundo Jiménez, observa con cautela el escenario alperovichista. En el Este, la militancia del ministro Jaldo creía haber superado el problema, aun cuando sus contendientes esperaban sacar provecho de las marchas y contramarchas.
La campaña electoral del oficialismo en la capital, más allá de las pujas de los aparatos por controlar los circuitos electorales, exhibió en los tramos finales la emergencia del intendente Domingo Amaya. Empieza, de ese modo, una puja por la sucesión del oficialismo en 2015. Del resultado en la capital, dependerá la cristalización del proyecto Amaya para aquel año.
De todos modos, el oficialismo aguarda celebrar con los ministros Amado Boudou y Florencio Randazzo, tras el cierre de la votación. Alperovich no desafió jamás a la Casa Rosada desde 2003. Esa subordinación le ayudó a comandar dos períodos consecutivos. La atomizada oposición le aportó su grano de arena. El Acuerdo Cívico y Social ganó batallas en el mundo judicial, pero su traumática gestación le impidió salir a la calle en marzo como habían pautado en 2010. La interna radical lo complicó.